Una de cada tres muertes por calor se deben al cambio climático

Más de cinco millones de muertes cada año se pueden atribuir a temperaturas anómalas causadas por el cambio climático. La alarmante cifra surge de un estudio, publicado en The Lancet Planetary Health, realizado por científicos de la Universidad de Monash y la Universidad de Shandong en China, que examinaron los datos de temperatura y mortalidad global de 2000 a 2019.

Durante este período, las temperaturas aumentaron en un promedio de 0,26 ° C cada década. Un equipo de investigación internacional, el cual fue dirigido por Yuming Guo de la universidad de Monash, encontró que el 9,43 por ciento de las muertes anuales globales se pueden atribuir a anomalías térmicas frías o calientes. De acuerdo con los datos del grupo de investigación, por lo tanto, 74 muertes por cada 100 mil ocurrieron debido al cambio climático, la mayoría de las cuales están relacionadas con la exposición al frío.

Los expertos también señalaron las diferencias geográficas en el impacto de las temperaturas sobre la mortalidad, distinguiéndose también por las muertes por exceso de calor o frío. Durante el período de interés, las muertes relacionadas con el frío disminuyeron en un 0,51 por ciento, mientras que la tasa de muerte relacionada con el calor aumentó en un 0,21 por ciento.

“Esta tendencia – explica Guo – sugiere que el calentamiento global podría reducir ligeramente el número total de muertes relacionadas con la temperatura, debido a la disminución de las muertes asociadas al frío, pero en los modelos a largo plazo se espera que la carga de mortalidad aumente, debido a la Tendencia en la tasa de muertes causadas por situaciones de calor extremo”. Aunque se han desarrollado modelos anteriores con estimaciones a nivel regional o nacional, este trabajo, señalan los autores, representa la primera visión global de la mortalidad relacionada con la temperatura.

Más de la mitad de las muertes anuales estimadas durante la encuesta ocurrieron en Asia (2,6 millones), informan los autores, mientras que Europa tiene las tasas de exceso de mortalidad más altas por exposición al calor.

Vulnerabilidad de las ciudades al calor:

Es fundamental que las ciudades actúen para fortalecer la resiliencia y proteger a sus ciudadanos de los impactos del cambio climático. El primer paso es entender cuáles son las vulnerabilidades, tanto a corto como a medio y largo plazo. Solo así las ciudades podrán planificar las acciones adecuadas y tener la certeza de que invierten en las infraestructuras adecuadas del futuro, que no agravarán la crisis climática y que podrán resistir el paso del tiempo en la nueva normalidad causada por el cambio climático.

El informe de Carbon Disclosure Project (CDP) revela que actualmente solo el 46% de las ciudades han completado evaluaciones de vulnerabilidad. Las ciudades con evaluaciones de vulnerabilidad tienen más del doble de probabilidades de informar sobre amenazas a largo plazo y están tomando casi 6 veces más acciones de adaptación que las ciudades que no han llevado a cabo evaluaciones de vulnerabilidad.

Se necesitan medidas para proteger a los ciudadanos. El cambio climático representa una gran amenaza para las ciudades de todo el planeta. Los expertos revelan que medio grado más de calentamiento global resultará en un deterioro inevitable de la salud pública: “El planeta ya está 1 grado Celsius por encima de los niveles preindustriales, incluso con una acción drástica para limitar un mayor calentamiento, los riesgos seguramente continuarán manifestándose en las próximas décadas”, destaca el informe.

Vulnerabilidad de las ciudades al calor:

Si las previsiones mantienen la tendencia al alza de las temperaturas, también se esperan incrementos en los episodios de calor extremo en las zonas urbanas, fenómenos meteorológicos extremos, inundaciones, sequías, inundaciones costeras y la transmisión de enfermedades como la malaria y el ébola. Por tanto, es fundamental que las ciudades desarrollen aquellas medidas de resiliencia que les permitan proteger a los ciudadanos de los impactos del cambio climático cada vez más intenso.

Impactos en la sociedad y la salud: De las 620 ciudades que proporcionaron datos para el estudio del CDP, 530 (85%), para un total de 517 millones de habitantes, dijeron estar en riesgo de eventos climáticos extremos clasificados en tres categorías principales: inundaciones (71%), olas de calor (61%) y sequías (36%). Si a esto le sumamos el fenómeno de las migraciones por motivos económicos y climáticos, a los riesgos sociales se suman los derivados del clima, como el aumento de la incidencia de enfermedades y la consecuente demanda de servicios públicos como la salud.

 “Vivimos en un mundo que se urbaniza rápidamente. Durante los próximos 30 años, se espera que 70 millones de personas se trasladen a áreas urbanas cada año. 

Si no se controla, el cambio climático anulará muchos de los beneficios económicos y sociales que las ciudades han obtenido en los últimos años”, advierten los expertos de CDP.

Los impactos del cambio climático no estarán igualmente equilibrados (la parte más pobre de la población será la más afectada), por lo que no es sorprendente que casi una quinta parte (19%) de las ciudades estén informando “un mayor riesgo para las poblaciones ya vulnerables” entre principales riesgos sociales asociados al cambio climático.

Amenazas a corto y medio plazo: Con un crecimiento urbano rápido y sin precedentes que se espera que continúe en las próximas décadas, la infraestructura vital y los servicios de atención social de las ciudades ya están bajo presión. El cambio climático solo tiene como objetivo exacerbar estos desafíos sociales y económicos actuales.

Obviamente, será la sociedad en su conjunto quién pagará el precio del cambio climático y los eventos extremos relacionados. El desplazamiento de la población es solo uno de los riesgos cada vez mayores que destacan las ciudades. Los efectos del clima tendrán un impacto más o menos directo en el trabajo, la salud, la migración y los conflictos. Según el análisis de CDP, el cambio climático y los eventos ambientales relacionados eventualmente afectarán a las poblaciones más vulnerables.

Cuando se les preguntó qué servicios públicos se verían más afectados por los riesgos climáticos, las ciudades citaron todos los servicios de salud. Pero no solo. Desde la energía hasta el suministro de agua, las ciudades esperan ver amenazados muchos de sus pilares fundamentales en los próximos años.

¿Cuáles son las regiones más afectadas?

Ciudades como Río de Janeiro, Calcuta, París, Londres y Roma, solo por nombrar algunas de las grandes megaciudades, ya están experimentando los efectos del cambio climático, pero hasta ahora menos de la mitad ha realizado evaluaciones en profundidad para determinar su impacto, capacidad de adaptación y mejora. Así lo indica el nuevo informe Ciudades en riesgo según la organización internacional Carbon Disclosure Project (CDP), analizó los datos proporcionados por 620 ciudades de todo el mundo en 2018. Entre las ciudades analizadas también encontramos Turín, Bolonia, L Aquila, Génova. Por último, pero no menos importante, Venecia, que en los últimos días se ha visto afectada por inundaciones de extraordinaria magnitud que han sacado a la luz el tema del cambio climático y la insuficiencia de los sistemas preventivos.